domingo, 21 de octubre de 2012

El año de la fe


El día 11 de Octubre se ha iniciado el "Año de la Fe", así declarado por Benedicto XVI para conmemorar el 50º aniversario del inicio del concilio Vaticano II y el 20º de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. El Papa quiere que este año sirva para que todos los católicos profundicemos más en nuestro conocimiento y vivencia de nuestra fe, así como en la alegría de comunicarla a los demás. Como nos decía Benedicto XVI al inicio de su Pontificado, "Nada hay más hermoso que haber sido alcanzados, sorprendidos, por el Evangelio, por Cristo. Nada más bello que conocerle y comunicar a los otros la amistad con él". 
Siguiendo el aforismo clásico, nadie da lo que no tiene. Para comunicar la fe, es preciso tenerla y conocerla. Vivimos en un país histórica y culturalmente católico, pero ¿conocemos realmente el cristianismo?, ¿podemos dar argumentos convincentes en el entorno que nos movemos?, ¿transmitimos a los demás las razones de nuestra esperanza?
Comentaba esta semana el obispo de San Sebastián, que casi la mitad de los jóvenes españoles no conocen la figura de Jesucristo. Seguramente se refería no a que desconocieran su existencia histórica, sino más bien a que desconocieran su mensaje. Parece poco probable que los jóvenes españoles no hayan oído hablar nunca de Jesús, quizá con la debacle educativa que vivimos puede ocurrir esto, pero será una proporción reducida. Lo que sí parece muy extendida es la indiferencia hacia la figura de Jesucristo, reducido a una especie de sabio de la antiguedad, pero con poco impacto en la existencia diaria de cada uno.
El año de la fe es una magnífica oportunidad para que los creyentes conozcamos mejor a Jesús, su historia narrada en los Evangelios, su Iglesia, su Mensaje, continuado por el testimonio de sus apóstoles y primeros discípulos, y que ha llegado a nosotros por transmisión oral y escrita a lo largo de una cadena ininterrumpida de testigos de la fe. Tendremos en este año muchas oportunidades de reflexionar juntos sobre la Fe, sus contenidos y sus implicaciones en nuestra vida. Por el momento, me quedo con dos calificativos, que me parecen claves para entenderla y comunicarla:
1. La Fe es razonable, no solo se opone a la inteligencia sino que la subraya. "Creo para entender", decía San Agustín. La fe no es creer en lo absurdo, ni en lo que no puede demostrarse, ni en lo que no sabemos todavía. Eso es una caricatura. La Fe es confianza en Alguien que nos habla. 
2. La Fe es alegre. La fe llena el corazón, porque da sentido a nuestra vida, y eso permite enfocarla con una nueva perspectiva. Como nos decía Benedicto XVI en Madrid, hace poco más de un año, en el marco de la JMJ: "La fe no es la simple aceptación de unas verdades abstractas, sino una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios". No somos fruto de la casualidad, sino del Amor de un Dios personal que vela por nosotros.

domingo, 14 de octubre de 2012

Católicos tradicionalistas

Ayer estaba preparando unas clases que voy a impartir en el marco del año de la fe. Buscaba en internet una referencia a una encíclica de San Pio X, y me saltó en Google un blog de una Fundación denominada San Vicente Ferrer, de la que no había oído hablar. Como siempre resulta de interés saber cosas nuevas sobre el dominico valenciano, me entretuve unos minutos leyendo el citado blog. Ante mi sorpresa, encontré que se trataba de una asociación católica tradicionalista, que por amor a la Tradición ha acabado separándose de la Tradición Católica. Indican en su página que: "El fin principal de la Fundación es luchar por la preservación de la fe tridentina, contra las herejías del Vaticano II y la busqueda de la unidad entre sacerdotes y obispos que conservan la Fe de la Santa Madre Iglesia contenida en los Concilios anteriores al Vaticano II, y la elección de un Papa válido". ¡Nada más y nada menos que consideran al Concilio Vaticano II como herético y a Benedicto XVI como un papa ilegítimo!
Resulta lamentable que en el mundo actual, donde el Cristianismo se bate en mil frentes con la mentalidad agnóstica que intenta ahogar la cultura contemporánea, existan rupturas internas. Personas seguramente muy convencidas de su fe, piadosas, que deciden corregir a la Iglesia creando su propia versión del catolicismo, arrogandose la intepretación en exclusiva del deseo de Jesucristo. No es la primera vez en la Historia que se desgajan ramas de la Iglesia, grupos que convencidos de su propia

domingo, 7 de octubre de 2012

Un matrimonio para siempre

Hace unos años, cuando se estaba discutiendo en nuestro país la conveniencia de autorizar el matrimonio entre homosexuales, lei en la prensa un comentario de uno de sus fervientes partidarios, que se iniciaba más o menos así: "Al igual que ya nadie en España discute sobre la conveniencia del divorcio...". Como occurre frecuentemente entre los fervientes partidarios de algo, tienden a menospreciar o directamente a ignorar a las personas que piensan de otro modo. Siento disentir de ese sesudo comentarista, pero a mi me parece que somos muchos los que pensamos que extender la cultura del divorcio ha tenido efectos devastadores, no sólo en la estabilidad familiar -que salta a la vista- sino también en otros muchos aspectos sociales, desde la educación (en términos generales, los niños que conviven con su padre y su madre tienen mejores rendimientos que con uno solo) hasta la vivienda (dos casas por cónyuge en lugar de una por matrimonio), o el desequilibrio económico de quienes tienen que mantener dos familias en lugar de una.
Me venía esto a la cabeza esta mañana cuando en Misa hemos escuchado el Evangelio del día. Corresponde a uno de los pasajes en el que Jesús declara con toda nitidez que el matrimonio cristiano es uno e indisoluble. Los judíos del siglo I - como los de ahora- están divididos en varias corrientes que interpretan de manera más o menos estricta los preceptos de la ley mosaica. En este caso preguntan a Jesús si repudiar a la propia mujer requería razones muy estrictas o podía hacerse con mayor liberalidad: -"Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: "¿Puede el marido repudiar a la mujer?". El les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?". Ellos le dijeron:

domingo, 30 de septiembre de 2012

Se buscan "razones de la esperanza"


Siempre me ha gustado leer y escribir, es una forma excelente de enriquecerse como persona y de ayudar a otras personas. Las letras impresas son expresión de muchas cosas que son muy difíciles de expresar. A mi al menos, la mayor parte de las veces me resulta más fácil escribir sobre lo que llevo dentro que decirlo. La escritura es como "la toma de tierra" de un pararrayos: nos sirve también para descargar esa energía interior que bulle intentando entender mejor lo que nos rodea.
A nadie sorprenderé si digo que estamos en un momento especialmente delicado de nuestra trayectoria histórica, donde prima el pesimismo y la desorientación. Los enormes cambios sociales que se han vivido en España en los últimos treinta o cuarenta años nos dejan la impresión de que hay muchas cosas que se nos escapan, que nos faltan cimientos intelectuales, que hemos sustituido muchos valores por otros, o a veces por ninguno; a esa tendencia de largo plazo se une ahora la falta de horizontes económicos, que son precisamente los únicos que parecían contar, tras destruir todo lo demás. Si lo único que cuenta es la eficacia económica, el pragmatismo de lo que es y no rentable, ¿qué ocurre cuando la economía se tambalea?
En estos momentos resulta extremadamente importante que los cristianos mostremos con nuestra vida y nuestra palabra, con nuestros escritos, que hay valores meta-económicos, que nuestras actitudes vitales no pueden ser gobernadas por la prima de riesgo, el ibex o los presupuestos del estado. 
Los cristianos deberíamos ser siempre testigos de esperanza, pero especialmente en estos tiempos convulsos. Hace ya muchos años que me impactó grandemente unas palabras dirigidas por San Pedro a los primeros cristianos de Antioquía, donde les recomendaba estar "...siempre dispuestos a dar respuesta a todo  el que os pida razón de vuestra esperanza. Pero hacedlo con dulzura y respeto". Este ha sido la principal motivación de crear una editorial digital, que hemos llamado "Digital Reasons".  Pretendemos que esta iniciativa facilite una reflexión intelectual profunda, a la vez que accesible, sobre los grandes temas del pensamiento contemporáneo, principalmente de aquéllos que afectan y, a la vez, son consecuencia de una determinada concepción del ser humano. Vamos a cubrir 100 temas, muy variados, incluyendo cuestiones controvertidas en el ámbito de la bioética, del derecho, la historia, la economía, la ciencia, la cultura y las transformaciones sociales. 
Intentaremos abordar esos temas desde una antropología cristiana, presentando también, con la mayor honestidad posible, los argumentos que otras concepciones antropológicas aportan sobre los mismos, analizándolos con hondura y proponiendo razones que permitan superarlos. Nuestra principal inquietud es crear un proyecto cultural, que tenga amplio impacto en la formación de las ideas que lideren la sociedad en la que vivimos, por lo que pediremos a cada autor que ayude a generar una comunidad de lectores que inspiren a si mismo nuevas ideas. Los cristianos no podemos tenerle miedo al mundo contemporáneo, ni refugiarnos en ambientes artificiales porque allí nos comprenderán mejor. Estamos en medio de una sociedad que es plural y por tanto también compatible con la fe, y que además necesita la fe -ahora mas que nunca- para dar nuevo sentido a sus preguntas. Asumir por defecto que nuestros argumentos solo sirven para creyentes es pensar que los creyentes no podemos vivir junto a personas que no lo sean. La verdad es única, ardua de alcanzar, pero imprescindible para guiar nuestro intelecto. Pienso que tenemos mucho que aprender de personas sin fe, pero ellos también necesitan escuchar nuestras razones.
¿Alguien se anima a colaborar con este proyecto? Espero vuestras sugerencias a direccion@digitalreasons.es

domingo, 23 de septiembre de 2012

La neutralidad educativa

A propósito de la última entrada que hice en este blog, charlaba hace un par de días con tres compañeros de universidad, y surgió el tema de los distintos modelos de educación. La mayor parte no eran partidarios de la educación diferenciada (me parece muy razonable, siempre que no prohíban a los que opinan lo contrario ejercer su derecho a la elección), y una de ellas me indicó que, en su opinión, en los colegios no deberían existir idearios docentes, pues eso implicaba educar a los niños en un molde ideológico que acaba coartando su libertad. Con ese argumento, indicaba, los colegios no tienen que ser cristianos o musulmanes, sino simplemente centros donde se impartan una formación académica y luego cada chico/a que acuda fuera de horas a las actividades catequéticas que ellos o sus padres consideren oportunas. El argumento ciertamente es bastante común en la sociedad actual, y parece invocar algo tan comúnmente aceptado como el respeto a la libertad de conciencia. Sin embargo, me parece que tiene un punto débil: asumir que hay algún contenido educativo que es neutro. Enseñar valores cristianos, por ejemplo, sería "forzar" a los chicos en una determinada dirección, mientras no enseñarlos dejaría todas las puertas abiertas. Sin embargo, debería resultarnos obvio que cuando un alumno no oye hablar de Dios en su colegio, también se le está "forzando" por un determinado camino, que asume simplemente que Dios no existe o no tiene nada que ver con los valores educativos. Eso ya es optar. No enseñar a rezar es tan poco neutro como enseñar a rezar en los colegios; en un caso se asume que la oración no tiene importancia para las personas, y en otro sí. Naturalmente no estoy diciendo que un colegio deba convertirse en un lugar de adoctrinamiento religioso. Estoy diciendo que tampoco debe convertirse en un lugar de adoctrinamiento no religioso. Me parece que cada colegio debería impartir contenidos educativos con el mayor respeto a la verdad posible, pero además de contenidos (cómo es el universo, cómo funciona la naturaleza, cuál es nuestro pasado, cómo se opera en matemáticas...) hay una gran cantidad de valores (respeto a los demás, generosidad, magnanimidad, comprensión....) que no son en modo alguno neutros: o se enseñan o no se enseñan; en ningún caso hay educación neutra. Puede haber educación variopinta, donde cada profesor enseña cosas distintas con valores distintos, que no tienen por qué coincidir con los de los padres; o puede ser algo más coherente. Eso realmente es tener un ideario educativo: educar, etimológicamente, es sacar de dentro, no empapar con  conocimientos desde fuera, sino generar valores que acompañen a los chicos en su trayectoria vital.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Las manías educativas

Estuve hace unos días con el director del colegio Alborada, que arrancó hace apenas tres años en Alcalá de Henares, donde trabajo. Me impresionaron la limpieza y el orden de las instalaciones y el tono cordial de las personas que allí encontré. Contrastaba este ambiente pacífico con la imagen que la izquierda municipal está intentado transmitir del colegio. Desde meses antes de la construcción, están enzarzados los concejales locales del PSOE e IU en desprestigiar esta iniciativa, primero intentado impedir que recibiera el concierto, luego acusándolo de las cosas más inverosímiles. Al tratarse de un colegio de educación diferenciada (los chicos y las chicas reciben clases en edificios distintos del mismo colegio), vierten ahora la artillería dialéctica por esta vertiente, asumiendo que este modelo educativo atenta contra la dignidad de los chicos y las chicas. En esta línea, me comentaba el director que en una reciente intervención pública de un concejal alcalaíno, se refirió hasta seis veces al colegio (ninguna de ellas muy elogiosamente), diciendo textualmente que educaba a las chicas " para que se convirtieran en amas de casa". Cuando alguien tiene esta visión de la educación diferenciada, lo más lógico sería no que luchara para evitar que  reciba cualquier subvención pública, sino más bien para eliminar este modelo educativo. Es como si supiéramos que hay una residencia de ancianos que maltrata a sus residentes y todo nuestro interés fuera que no recibiera fondos públicos. !Sean ustedes consecuentes, anímense a prohibir la educación diferenciada si piensan que es tan contraria a los derechos humanos!
Claro está que no llegan todavía a este extremo porque poca gente les daría apoyo. El modelo de educación diferenciada está reconocido internacionalmente y lo practican no sólo colegios católicos -como la izquierda, tan amiga de las generalizaciones abusivas, predica- sino muchos otros de instituciones laicas, tanto de iniciativa privada como pública. Un buen panorama sobre esta opción educativa puede leerse en http://www.diferenciada.org/.
En mi opinión, educar a niños y niñas en aulas distintas tiene ventajas e inconvenientes a hacerlo en clases mixtas. Hay estudios pedagógicos que parecen demostrar que el desarrollo intelectual de niños y niñas tiene ciclos vitales distintos (vease por ejemplo http://www.education.com/reference/article/Ref_Cognitive_Gender/), por lo que parece lógico que tengan también ritmos de enseñanza diferenciados. Las clases mixtas ayudan a reconocer las fortalezas y debilidades de ellos y ellas, a prepararse para convivir en un mundo que es mixto. Las clases diferenciadas mitigan algunos factores de perturbación y competencia, singularmente vivos en la adolescencia. En definitiva, me parece que ambas son perfectamente válidas, por lo que la elección entre uno y otro modelo debería ser una opción de los padres, en función de sus propias convicciones. Lógicamente, eso requiere que existan alternativas, colegios con distintos modelos: soy bastante reacio al pensamiento único.
No conozco ningun partidario de la educación diferenciada que defienda que éste se convierta en opción universal. No veo por qué los partidarios de la co-educación sean tan beligerantes por excluirla. Supongo que se trata de manías educativas, y las manías mejor dejarlas en la esfera personal: acumularlas socialmente acaba por generar sociedades desequilibradas.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Bienvenido Mr. Vegas

La visita a España esta semana de la Dra. Merkel (no es una errata, pongo la abreviatura de doctora porque Angela Merkel es doctora en Física), ha avivado en algunos el sentido del humor latino, comparando la venida de tan ilustre mandataria con la recogida en la legendaria película de Berlanga ("Bienvenido Mr. Marshal"), según tengo entendido la considerada como mejor film de nuestra historia. Como hicieran los del pueblo que preparan un gran jolgorio para recibir a "los americanos", parece que ahora otros estaban preparando todas las alfombras rojas que quedaban en palacio para recibir a la canciller del país más poderoso de Europa, garante de nuestra moneda y, por ende, posible balón de oxígeno para nuestra endeble economía.
Pero parece que finalmente la lluvia de millones que podía traer la mandataria alemana ha dejado paso a otro aluvión económico, en forma de inversión en una ciudad de ocio llamada pomposamente "Euro Vegas". No es inversión alemana, sino estadounidense, y parece que nuestros mandatarios la reciben con el mismo entusiasmo con el que hace cincuenta años se recibiera la inyección económica del plan Marshal.
Siento disentir del entusiamo generalizado por la elección de Madrid como sede de ese gigantesco proyecto. Me parece que no son en absoluto buenas noticias. Por un lado, porque sigue consagrandose la imagen de España como lugar de recreo, donde se gasta el dinero que se produce en otros lugares. Por otro, porque se trata de una inversión asociada a negocios con los que estoy completamente en desacuerdo. Obviamente el juego está ligado a actividades que como mínimo pueden calificarse de poco honrosas: imagino que los oligarcas rusos o árabes no vendrán a esa ciudad de ocio precisamente a rezar el rosario.
Ciertamente corren tiempos económicamente muy difíciles, con muchas familias en situación angustiosa, pero la salida de la crisis no viene por la venta del país a intereses oscuros, sino por cambiar nuestro modelo económico, por hacer más productivo nuestro trabajo, por mejorar la innovación tan propia de nuestro ingenio latino, por arrimar el hombro y ser más solidarios, haciendo extras para que otros puedan tener más oportunidades. Ya sé que suena a palabras bonitas y que, en contraste, la inversión americana supone muchos puestos de trabajo. Ya tenemos bastantes relacionados con el ocio; nos faltan muchos más en sectores que son sostenibles a largo plazo: energías alternativas, agricultura de calidad, consultoría, moda, diseño, cultura...
Creo que nos hemos tomado demasiado poco en serio la visita de la Dra. Merkel. Los alemanes están donde están por su trabajo, por su sentido de estado, por la seriedad de su organización política, por el respecto a las normas de convivencia social, por contribuir solidariamente a financiar los servicios públicos. Ciertamente, me quedo con la bienvenida a la Dra. Merkel; me parece mejor opción que vender nuestro territorio a un modelo social que no comparto.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Los titulares

En la última de mis cuatro escalas en el viaje de vuelta de Australia, he han dado el periódico de hoy, el País para más señas, en la línea Iberia, para más señas. La verdad es que no han dado otra cosa, ni agua, que ahora todo lo cobran en el ánimo de competir con el bajo coste, aunque el coste siga siendo el mismo. Los otros tramos, desde Melbourne, pasando por Sidney, Singapur y Frankfurt, han sido más generosos en cuanto a comida y bebida se refieren, lo que ha paliado un poco las casi 30 horas de viaje que supone volver de ese lejano país.
He estado ojeando el periódico para volver a sumergerme en el devaneo político y los avatares económicos propios de nuestro país, tras quince días de apartado destierro en el otro lado del mundo. Me he entretenido especialmente en una página doble que dedicaba el periódico a hablar de los incendios forestales, tema obligado en un cualquier verano que se tercie. Como hace más de veinte años que trabajo en estos temas, he leído la noticia con interés. Parece ya casi un tópico, pero casi siempre se cumple que cuando uno lee en el periódico algo que conoce con cierta profundidad, acaba con una cierta decepción: nunca las noticias son consistentes con la realidad. En este caso, lo curioso del asunto es que tampoco las noticias eran consistentes entre sí, ya que los titulares indicaban una cosa y los datos que incluía el mismo artículo otra. Por ejemplo, decían los titulares: "Arden 153.000 hectáreas en el peor año de las dos últimas décadas". En fin, a poco que uno reflexione sobre este titular, parece claro concluir que no se quemaba esa superficie desde 1992. En la página siguiente a este titular se indicaban las cifras de superficie quemada desde 1961, y resulta que en 1994, 2000, y 2005 se quemó más superficie que este año. El título general de la página es: "Catástrofe ecológica". Seamos serios, solo pueden calificarse como catástrofes ecológicas las derivadas de instalaciones tecnológicas, porque son ajenas a la ecología del lugar (por ejemplo, explosiones nucleares o vertidos petroleros), pero el fuego es un agente natural de la vegetación mediterránea. Hay incendios en nuestro país desde hace muchos miles de años. Otra cosa sea los daños que provocan sobre la población y las viviendas: eso no es una catástrofe ecológica, sino social. Las áreas quemadas en 1994, donde casi se alcanzó la fatídica cifra de 500.000 hectáreas quemadas, están ya bastante recuperadas. Los mismo ocurre con los grandes incendios que azotaron el estado de Victoria, en Australia, a inicios de los años 2000, que he tenido ocasión de visitar recientemente. El problema grave no es que haya fuegos, sino que sean mucho más intensos o más frecuentes que en condiciones naturales.
Pero no es el asunto ahora hablar de incendios, sino de titulares. Estaría bien que quien los ponga al menos se lea el artículo que quiere titular; teniendo en cuenta que tantas veces los lectores sólo leen los titulares, se ve de esta forma cuanta desinformación podría evitarse.  Todavía mejor sería que leyeran también lo que dicen los expertos sobre el tema, incluso los que piensan de otra manera. Eso sería lo que podríamos llamar una prensa razonablemente competente.

domingo, 26 de agosto de 2012

El cocodrilo saltarín

Sigo estos días por Australia, combinando trabajo con algún que otro día de excursión. En el norte del país, la zona tropical cercana a Darwin, donde he pasado unos días, hay dos elementos naturales que me han resultado de especial interés: la gran superficie que se quema anualmente y los cocodrilos. Lo primero tiene que ver con el clima y la vegetación que domina en esta zona, así como con la historia de la colonización de estas tierras. La mayor parte se quema anualmente, la mayor parte de los fuegos son de origen intencionado, y pretenden evitar fuegos mayores, ya que se quema en la época del año en que la vegetación todavía no está muy seca, lo que permite reducir el combustible vegetal que de otra manera tendería a quemarse en condiciones más extremas.
En cuanto a los cocodrilos, sin duda se trata del animal más emblemático en esta zona del país (algún canguro que otro también hay). Después de un periodo de caza masiva, ahora están protegidos por ley, lo que ha permitido aumentar su población de 3.000 a 150.000 en los últimos 30 años. Los cocodrilos australianos son más grandes que sus parientes africanos, miden hasta 7 metros de longitud, y tienen la curiosa capacidad de nadar tanto en agua salada como dulce. Esto es un pequeño inconveniente para los turistas, que solo pueden bañarse en lugares muy concretos, donde haya seguridad de barreras protectoras. La cantidad de cocordilos capturados en las costas cercanas a Darwin hace poco atractivo bañarse en estas aguas. De los rios mejor no aventurarse mucho: el último turista que dijo algo así como "este rio se puede cruzar a nado sin problemas", sirvió de desayuno improvisado a varios de estos animales.
Varios paseos fluviales para turistas permiten ver a esos impresionantes animales en su ecosistema natural. Como suelen ser esquivos y nadan a ras de agua, estos minicruceros fluviales suelen incluir un numerito para que los turistas aprecien mejor las dimensiones y fuerza de estos animales. Ofrecen carne a cierta altura para que el cocodrilo de turno haga una demostración de su flexibilidad, hirguiéndose a una altura bastante notable delante de los impresionados turistas. Le llaman "cocodrilos saltarines", pero en realidad no saltan, sino que se apoyan en su inmensa cola para despegar parte de su cuerpo del agua. El espectáculo es interesante, sin duda, aunque esté algo apañado. Se imagina uno lo que sería ver saltar de esa manera a estos animales en pos de alguna presa viva, incluyendo algún humano despistado.

domingo, 19 de agosto de 2012

Mujeres en la Iglesia

Our Lady, Queen of Peace, en Singapur
El pasado jueves inicié un viaje profesional, para participar en un congreso y visitar varios colegas en Australia. De camino aquí, mi vuelo hizo escala en Singapur, uno de los estados más prósperos del ya de por sí muy dinámico Sureste asiático. Afortunadamente, la escala fue larga, lo que me permitió salir del aeropuerto para poder asistir a la Santa Misa, que de otra forma hubiera perdido ese dia. Ya había localizado una iglesia no muy lejos del aeropuerto (en el sector Este de la ciudad), y tuve suerte de que el vuelo llegara puntual y los trámites de entrada fuera razonablemente rápidos, así que llegué justo al inicio de la ceremonia. Me llamaron la atención tres cosas: la gran cantidad de gente que estaba en misa, un día de diario, en un país que es famoso por trabajar muchas horas; que habia gente de todaslas edas, también jóvenes, lo que confirma que la Iglesia católica se expande en países donde hasta hace unas décadas era una exigua minoría; y, finalmente, que la mayor parte de los que asistían a la Santa Misa eran mujeres. Al terminar, una de ellas me invitó a hacer un rato de oración en una pequeña capilla que tenían en el piso de arriba: también eran mayoría las mujeres.
En todos los países que visito hay personas en las iglesias de toda edad y condición, pero siempre las mujeres son mayoría, a veces muy abultada. ¿Por qué? Me permito dar una sencilla explicación, que naturalmente no he contrastado con ningún experto en la materia, si es que alguno hay. Me parece que las mujeres son más religiosas por naturaleza porque son más generosas, porque están más abiertas a la vida (ellas, por naturaleza, reciben la vida y dan la vida), porque saben mirar a los demás con cercanía, con cariño maternal, porque son más espirituales, porque disfrutan con regalos que no tienen ninguna utilidad (las flores), porque necesitan sentirse queridas y necesitan querer.
Tantas veces se dice, recogiendo uno de los múltiples tópicos poco meditados sobre la Iglesia, que la mujer no tiene ninguna importancia, porque no puede mandar, porque no puede ser obispo o sacerdote, como si el liderazgo en la iglesia viniera solo por la autoridad. ¿Quién tiene más liderazgo, quien es más reconocido por el pueblo cristiano, la Beata Teresa de Calcuta o el Papa Pablo VI? ¿Quién ha tenido más influencia, la Virgen María, Madre de Jesús, o cualquiera de los múltiples Papas o fundadores de órdenes religiosas? ¿Por qué, si no tienen ningún protagonismo, incluimos en nuestras plegarias diarias a las primeras mártires: Perpetua y Felicidad, Agueda, Lucia, Inés, Cecilia y Anastasia? ¿Por qué veneramos con cariño y acudimos a la intercesión de Santa Brígida, Santa Edit Stein, Santa Catalina de Siena , Santa Teresa de Ávila, o Santa Teresa de Lisieux? 
Si, ciertamente, la mujer tiene un papel fundamental en la Iglesia, también en el retorno de quienes la han abandonado: a la mujer cristiana corresponde mostrar el rostro amable de Dios en tantos ambientes, evitando a la vez ser cómplice de la degradación moral y humana que ciertas estructuras perversas intentan imponer en el mundo.  Creo que es clave extender una visión más maternal de las relaciones humanas, sociales y económicas, para hacer este mundo más humano. La familia, en casi todos los países del mundo, es la institución más valorada en las encuestas, por encima de cualquier grupo religioso, deportivo, político o social. Una razón clave, a mi modo de ver, es la primacía del amor en las relaciones familiares. Por encima de otros intereses, cada uno es valorado en su familia simple y llanamente por lo que es, y no por lo que tiene o lo que sabe, y cada uno es amado de modo personal, con sus peculiaridades. No cabe duda que el núcleo de la familia es la madre, bien lo experimentamos los que hemos perdido la nuestra, porque ellas saben siempre unir, suavizar discordias, aliviar la polémica. Subrayar ese papel maternal en todas las relaciones humanas nos hará concebirlas en un tono más positivo, más generoso.
El individualismo de la sociedad occidental, que lleva a la exclusión de los menos capaces; el materialismo, que pone por encima el beneficio del bien último de la persona; el uso de la fuerza en las relaciones internacionales, por encima del derecho y la justicia, son síntomas de una civilización que requiere nuevos resortes. Imbuirla de un sentido más solidario, más maternal, puede ser parte de la nueva cultura cristiana que es preciso construir.  Por ejemplo, la amplísima mayoría de mujeres en tareas de voluntariado da testimonio de esta capacidad de darse a otros, de atender a quien más lo necesita, de concretar los grandes proyectos en personas singulares, que tanto necesitamos para cambiar los patrones económicos y culturales de nuestra sociedad occidental.
Una madre no abandona a un hijo menos capaz, sino que sabe sacar de cada uno lo mejor de sí mismo, sabe perdonar y a la vez mostrar justicia, sabe animar sin ser imprescindible, sabe rezar y enseñar a rezar. El testimonio de las mujeres cristianas, tan vivo en las figuras de Teresa de Calcuta, Teresa de Lisieux, Francisca Javiera Cabrini, o Josephina Bakkita, sigue alentando a la Iglesia, con una fuerza vital insustituible. Ojalá lo siga siendo, ojalá sepamos escuchar ese mensaje y hacerlo más presente en nuestras vidas.

domingo, 12 de agosto de 2012

Las olimpiadas

Están acabando los juegos olímpicos de Londres, un verdadero festival deportivo. Cada cuatro años nos recuerdan que existen muchas otras maneras de competir que no son el fútbol o la fórmula 1. Uno de los ganadores españoles de una medalla de plata se quejaba de la falta de atención a su deporte, y ciertamente no le faltaba razón: el mismo día de su proeza, el principal periódico deportivo dedicaba las seis primeras páginas a dar noticias del Real Madrid, precisamente en una época en donde no hay ninguna noticia relevante sobre el Real Madrid o sobre cualquier otro equipo de fútbol. En fin, mejorar la cultura deportiva es una de las muchas facetas de mejorar la cultura de nuestro país. Ronaldo es al deporte, lo que Bisbal a la música, o Belén Esteban a la literatura: productos populares que empañan realidades mucho más profundas. Miles de jóvenes dedican muchas horas diarias a entrenar, en deportes que casi nadie valora, que casi nadie seguirá valorando si no suben al podio, y quizá aun subiendo. Decía ayer una de las ganadoras de la medalla de bronce en natación sincronizada que dedicada 10 horas diarias a nadar. Comparando esto con las 3-4 horas de entrenamiento de los futbolistas profesionales, se ve que el deporte requiere muchos grados distintos de sacrificio. Sobre el reconocimiento público y la compensación económica, quedaría bochornoso comparar a un futbolista y con esa nadadora.
Nos gusta estar, como país, entre los que más medallas ganan, pero luego olvidamos que la única manera de hacerlo es prestar atención social y apoyo económico a cualquier deportista, a quien hace lucha libre, remo, vela, natación, atletismo o taekwondo. Y no solo para ganar medallas, sino simplemente porque el deporte lleva consigo excelentes valores humanos, tanto físicos como morales. De la misma forma, necesitamos valorar más quien cante o toque cualquier instrumento, porque la música es un valor en sí mismo. Igual que la literatura, la investigación, la innovación de cualquier tipo. Este país necesita valorar más lo estupendo que tiene, promover a quien hace cosas que ennoblezcan la naturaleza humana, a quien se esfuerza por ser más, por ser mejores.

lunes, 6 de agosto de 2012

El Mall

He tenido la suerte de estar varias veces en Chile, que me parece uno de los países más agradables para viajar, terremotos aparte, por la variedad y riqueza de sus paisajes, su buena infraestructura y la calidad de sus gentes. Tengo varios amigos chilenos, con los que siempre resulta agradable charlar y disfrutar de la buena gastronomía del país. Una de las cosas que más me llamó la atención cuando fui por primera vez a Chile fue la extensión de sus centros comerciales y el entusiasmo de sus ciudadanos con los mismos. Alli han optado por denominarles de la misma forma que lo hacen en EE.UU.: Mall, o incluso utilizan la expresión: "Shopping Mall", calcada del inglés, pero que se acaba pronunciando  por buena parte de los usuarios por algo así como "choping". Así, una invitacion común de fin de semana de un amigo sonar como: "¿Te vienes al choping?" o tal vez "¿vamos al Mall?"  Lo que indica que uno pasará el sábado por la tarde en un mega-centro comercial con múltiples tiendas y lugares de ocio, después de pasar ciertos apuros para aparcar el coche por la afluencia de visitantes.
Me venía esto a la cabeza cuando yo mismo invité a unos amigos al pasado fin de semana a un "choping", en este caso a uno cercano al barrio madrileño en el que vivo. El aspecto interior del centro comercial es exactamente el mismo que el que podria encontrar en Santiago de Chile, en Minneapolis o en Ciudad del Cabo, pues los diseñadores de estos mega-espacios de consumo no se andan con muchas particularidades locales. Me acordaba de uno de los grandes que visité hace varios años en Alberta, Canadá, que tenía más de 1 km2 de extensión, incluyendo un parque de atracciones completo, una piscina monumental, con olas y trampolines de más de 10 m (naturalmente, climatizada; en Alberta se alcanzan los 30º bajo cero con bastante frecuencia en invierno), una pista de patinaje sobre hielo, un mini-golf y tropecientos restaurantes de todos los sabores. El centro comercial que yo visité el sábado no era tan grande, pero lo suficiente para marearte y sentir que no habías estado en ningún sitio en particular. La partida de bolos resultó entretenida (a eso íbamos, y no hay muchas alternativas para este deporte en los alrededores); la cena y el barullo, para olvidar.
Es curioso este afán que tenemos los seres humanos (no todos, ciertamente) de rodearnos de ruido. Gracias a los cascos, uno puede estar las 24 h huyendo del silencio. Me pregunto el impacto que tendrá eso sobre la capacidad de reflexionar, pues para pensar sobre algo necesitas reparar en ese algo; dejarte impresionar por lo que tienes dentro. Supongo que los que compartieron conmigo esa tumultuosa tarde visitarán a menudo el lugar; para mi era excepcional y espero que lo siga siendo, porque no es precisamente de mi agrado ni el ruido ambiente ni la estandarización que domina en estos mega-centros comerciales, los Mall o choping, como dicen mis amigos chilenos.

lunes, 30 de julio de 2012

Sestear o descansar

El verano es un periodo de difícil catalogación. Es esperado con entusiasmo por ser equivalente a vacaciones, a desconexión del ritmo habitual de trabajo. Nos evoca temperaturas altas, casi siempre desagradables, que suelen combatirse con mayor consumo de líquidos, tanto bebidos como nadados. Algunas personas aprovechan para cultivar una cierta obsesión por ennegrecer su cuerpo, quizá como testimonio atábico de que algún día todos los seres humanos eran negros, según parece desprenderse de los descubrimientos arqueológicos realizados en Africa. En fin, el verano parece también sinónimo de horizontalidad, indiferente al grado de iluminación solar, ya que la siesta diurna complementa el sueño nocturno cuando los calores lo permiten.
Pero también el verano es momento de cultivar aficiones que durante el ajetreo cotidiano no encuentran un hueco apropiado en  nuestras vidas. La lectura de novelas que ayudan a entretenerse, mientras nos dan un conocimiento más profundo de la naturaleza humana, de su historia, de sus amores o desamores, de su indagación. La música, escuchada o tocada. El deporte, ejercicio físico que aligera la grasa y las tensiones del alma. La conversación distendida, imprescindible para recordar que la comunicación es el modo natural de transmitir lo que llevamos dentro. Recorrer nuevos lugares, aprender de nuevas gentes, disfrutar de recónditos paisajes, contemplar... todo eso también es el verano. Ojalá la imaginación por encontrar nuevas formas de invertir ese tiempo libre superen a los convencionalismos, que ponen en el tumulto playero, en los jolgorios llenos de ruido y vacios de contenido la meta de un tiempo que también resulta precioso.

domingo, 22 de julio de 2012

Los políticos y la crisis

Hace unos días tomaba café con un amigo, que precisamente ese día cumplía años. Nos saludó otro, al que hacía tiempo que no veía. Lleva años dedicado a la politica autonómica, excedente de una plaza de profesor de instituto. Con muy poco tacto se le ocurrió decirme algo así como:
 -"¿Qué? ¿Teneis todavía para folios en la universidad?"
La misma semana que habían despedido a ocho compañeros del departamento, asociados a tiempo parcial, el comentario me pareció profundamente desafortunado, y desde luego nada gracioso. Reflexionando un poco más, la broma no solo me pareció de mal gusto, sino profundamente injusta. Que un político en ejercicio se pitorree de la situación de ajustes que todos estamos viviendo resulta realmente esperpéntico, cuando la irresponsabilidad de políticos de todos los partidos está detrás de la crisis que estamos viviendo: la falta de disciplina presupuestaria (central y autonómica de todos los signos políticos), la visión cortoplacista en la planificación económica, el interés por controlar las instituciones que ellos no habían creado (lease cajas de ahorros), el escaso interés por la calidad educativa, las constantes peleas partidistas que evitan un gran acuerdo para salir juntos del hoyo en que nos han metido, dice muy poco de los políticos profesionales de este país. Tras varios años de un gobierno socialista condescendiente, hemos pasado a uno popular que sólo sabe de recortes y casi nada de incentivos. Con algo mejor curriculum que los precedentes, sorprende todavía encontrar miembros del gobierno con muy escasa preparación en las tareas de su responsabilidad, consejeros autonómicos que cuentan como único curriculum la fidelidad al partido, y una larga lista de cargos menores, asesores y escribanos, corifeos del lider de turno, que siguen enguyendo buena parte del presupuesto público que debería invertirse en reanimar la economía real.
No hace falta remontarse mucho en la Historia para descubrir los males endémicos que nuesto país sufre por sus clases dirigentes, más preocupadas, salvo honrosas excepciones, de medrar que de resolver los problemas de quienes administran. El cambio de gobierno solo ha servido para contrastar que la inutilidad está bien repartida entre los grandes partidos, y que el "y tu mas" no resuelve para nada los problemas. ¿Cuándo se enterarán que este país está en una profunda crisis? ¿Qué hace falta para que se sienten a negociar un programa de gobierno a largo plazo, que ataque los problemas de fondo (educación, productividad, innovación, equilibrio territorial) que tiene este país?
Espero que, por bien de todos, esa mentalidad cambie. Será un primer beneficio de la crisis, si conseguimos que nuestros políticos dejen de pensar que la culpa la tienen "los otros" y salgan de sus torres de marfil, acercándose más a las personas normales, que seguimos sufriendo la incompetencia de quienes nos gestionan.
 

domingo, 15 de julio de 2012

En memoria de Sergio

Acabo de recibir la noticia de la muerte de un amigo y discípulo académico, Sergio Opazo, actualmente profesor de la Universidad de Magallanes, en Punta Arenas, la ciudad más austral de Chile. Sergio estuvo con nosotros tres años trabajando en su doctorado, con su familia. Nuestro recuerdo de su paso por Alcalá no puede ser más favorable: una persona alegre, trabajadora, cordial, siempre dispuesto a colaborar, siempre interesado por aprender cosas nuevas. Recuerdo una anécdota que se me quedó especialmente grabada. El día que leía su tesis doctoral, me encontré a Sergio en la iglesia a la que yo solía ir a misa. Era la primera vez que coincidíamos allí, y le pregunté por qué había ido ese día. Me contestó: "Porque hoy había que hacer primero lo importante". Había ido a estar con Jesucristo, a recibirle sacramentalmente en la Santa Misa. Por decirlo así, había querido invitar a Dios a la lectura de su tesis, tenerle más cerca en un día tan especial para él.
Ahora, Dios ha decidido llamar a Sergio a su presencia, de una manera súbita, un infarto fulminante, que a todos los que le queriamos nos deja un gran vacío.  La muerte de cualquier persona es un interrogante, pero cuando se nos va alguien joven, con tanto por andar, nuestra perplejidad se une al dolor y parece que entendemos todavía menos. Alguien puede pensar que no tenemos por qué entender, pues esta vida es absurda, no tiene por qué obedecer a ninguna lógica. La muerte solo es el fin, no hay nada mas. Triste visión. Para un cristiano, para alguien con fe, el interrogante sigue siendo muy doloroso, pero no es absurdo, tiene una lógica que se ancla en la eternidad. Ahora estoy en un pueblecito de Andorra, que cuenta con varios funiculares, ahora inactivos. Si pensamos que el cable se sujeta solo en los postes que vemos, no existe lógica. Hay otros postes que están más allá de la vertiente que observamos; si no, el cable tendría un equilibrio absurdo. Nosotros tenemos postes que vemos, que nos apoyan, pero hay otros postes que sólo se apoyan más allá de la vertiente de nuestro horizonte material, que están anclados en la eternidad, donde todas las piezas encajan.
A veces cuesta entender a Dios, parece ausente, indiferente a nuestro dolor y nos revelamos contra lo que vemos como injusticias vitales, pero esa no es la respuesta final. Tras la muerte no está el vacío, sino el principio de algo nuevo: "Y vi un cielo nuevo y una nueva tierra" (Apocalipsis 21, 1).
Querido Sergio, ahora estás más cerca. No al otro lado del mundo, en la punta de América, sino en el otro mundo, pero también a nuestro lado.