domingo, 14 de julio de 2013

¿Dónde está tu hermano?

Hablaba estos días con unos colegas de trabajo sobre la visita del Papa a Lampedusa, su primera visita fuera de Roma. Es muy significativo que el Papa haya elegido este lugar, puerta de Europa para muchos inmigrantes africanos, puerta del naufragio para miles de ellos, ahogados, año tras año, en una travesía atizada por la pobreza y las mafías que se enriquecen con comercio de humanos. Lampedusa no es un resort turístico; no es un lugar de esparcimiento; es un lugar de esperanza y de sufrimiento, la via de escape a la miseria, a la persecución en la que se debaten miles de africanos, que buscan en sus hermanos europeos la esperanza. Pero no encuentran acogida, no se les recibe con los brazos abiertos, sino tantas veces con reticencia, con sospecha, cuando no con hostilidad: vienen a quitarnos lo "nuestro".
El Papa ha querido recordarnos, a todos los seres humanos de buena voluntad, que este mundo es uno solo, que somos parte de la misma Creación, hijos del mismo Dios, que nos ha dado en usufructo esta Tierra para compartirla, con todos los demás seres humanos y con todas las demás criaturas, que también son fruto del amor de Dios. Lampedusa es el rostro presente de un drama azotado por una economía al servicio de muy pocos, de unos gobiernos corruptos, aquí y allá, que expulsan a las personas con unas condiciones de vida míseras, que
almacenan los inmensos bienes del planeta en muy pocas manos.
El Papa nos ha pedido en Lampedusa que no seamos indiferentes: unos quizá podremos hacer algo efectivo, para remover las situaciones injustas de partida, otros, al menos podremos acoger a quien llega con el cariño de quien recibe a un hermano lejano; todos al menos deberíamos conmovernos ante esos dramas, que ocupan apenas unos segundos en nuestra televisión, pero meses, años, vidas en tantas personas de tantos países cuya única culpa ha sido nacer en un lugar distinto al nuestro.  Te recomiendo leer la Homilia del Papa Francisco en la misa que allí celebró. Son unos minutos, pero te pueden hacer pensar en algo más que en ti mismo, a preguntarte si te has dado cuenta de que falta tu hermano.

sábado, 6 de julio de 2013

Una ciencia reduccionista no explica casi nada

La ciencia tiene un prestigio social enorme, gracias en buena medida a que se relaciona con casi todo lo que entendemos por progreso humano: la ciencia, asociada a la tecnología, está detrás de los enormes avances en la curación de enfermedades, en el transporte, en la alimentación, en el bienestar material en definitiva.
Pero estos enormes avances no deben ocultar otros abusos que la ciencia ha cometido y puede potencialmente cometer. La ciencia experimental no es aséptica, como casi ninguna otra actividad que realizamos los seres humanos. La ciencia puede emplearse para curar y para matar: podemos manejar la energía nuclear para curar enfermedades o para crear bombas; la navegación aérea para transportar personas o para espiarlas; la genética para mejorar la alimentación o para "construir" seres humanos a la carta... En la época de la relatividad, la incertidumbre o la crisis ecológica, las limitaciones éticas de la ciencia se consideran un umbral razonable entre lo que se puede y lo que se debe hacer. Por otra parte, la mayor parte de los intelectuales, también de los científicos, admiten que la ciencia experimental no lo explica todo, que hay muchas dimensiones de la vida humana que no son y no serán nunca explicadas por esa ciencia. Hay otros saberes que son muy relevantes: el arte, la literatura, la escultura, la música, la economía, o el derecho que no pueden considerarse como ciencias experimentales. Como decía Amin Maalouf, "cuanto más avance la ciencia, tanto más tendrá que interrogarse el hombre por su finalidad. El Dios del ¿cómo? se esfumará algún día, pero el Dios del ¿por qué? no morirá jamás." (Identidades asesinas, 1998, 115). Por eso, la mayor parte de los grandes científicos admiten y respetan otras dimensiones que enriquecen y amplían nuestro conocimiento, nuestras relaciones con los demás, o nuestra experiencia de la belleza o el amor. Es casi una exigencia de la postmodernidad, que no acepta un mundo mecánicamente definido, tan solo regulado por un materialismo reduccionista.
Pensaba en esto cuando leí una entrada reciente en un blog sobre cambio climático de un científico experimental que parece todavía anclado en una visión reduccionista de la ciencia. Criticando el uso parcial de los datos, y la necesidad de sustentarlos en una teoría (y viceversa, pues teoría sin comprobación experimental no es aceptable científicamente), se despachaba diciendo: "Teoría sin datos o datos sin teoría no son ciencia, son mística, y cómo toda la mística, basura". En fin, desconozco la actualidad de su conocimiento científico, pero desde luego su planteamiento de las relaciones entre ciencia y otros saberes y experiencias vitales es, cuando menos, bastante diminuto.

domingo, 23 de junio de 2013

¿Matrimonios para siempre?

Escuchaba ayer a un prestigioso siquiatra, particularmente brillante en sus intervenciones orales. Decía que la mayor epidemia actual en el mundo occidental no es el SIDA, los infartos o los accidentes de tráfico, sino las rupturas matrimoniales. Desde tiempos inmemoriales, la sociedad se asienta sobre la familia, que todavía se considera mayoritariamente como el bien social más apreciado. Esa alta valoración parece convivir con una actitud condesciente ante la extensión del divorcio, como si matrimonio y familia fueran fenómenos desligados. Sabemos por experiencia propia y por tradición histórica que la familia se asienta en el matrimonio, en la estabilidad del amor mutuo entre un hombre y una mujer, que generan nuevas vidas, garantizan la transmisión de los valores éticos, y el soporte de los más débiles, ya sean niños o ancianos. Por eso, urge darle una vitalidad nueva a la institución matrimonial. Por encima de las ideologías, es preciso reconocer que la cultura de la ruptura, del usar y tirar en el matrimonio, tiene impactos sociales muy severos, en la educación de los hijos, en la economía doméstica, en la estabilidad interna de las personas. Como reconocía hace ya algunas años un experto internacional en estos temas: “En general, la investigación acumulada sugiere que la disolución matrimonial implica potencialmente un considerable caos en la vida de las personas (Amato Paul R. (2000). «The consequences of divorce for adults and children», Journal of Marriage & Family 62 (4): pp. 1269–1287).
En este gráfico se muestra la evolución de los datos de matrimonios y divorcios en España en los últimos 15 años, según el Instituto Nacional de Estadística. Hemos pasado en un periodo tan corto de menos de 40.000 rupturas a más de 130.000 (incluyendo divorcios y separaciones). Si a eso se añade la crisis del matrimonio (que se sustituye por otras formas de convivencia), las cifras concluyen que hemos pasado hace 15 años de casi 6 matrimonios por cada divorcio, a 1.5 en 2012. En suma, casí el 65% de los matrimonios en España acaban en ruptura.
Si ha algún sesudo analista social no le parece que esto sea preocupante, a mi desde luego sí, y a otros muchos sociólogos y economistas, que reconocen en la familia el principal armazón de convivencia social, y en estos meses el único alivio de las situaciones dramáticas que la actual crisis económica trae consigo.
¿Y cómo se revierte esta tendencia? Ciertamente son muchos aspectos los que explican la tendencia creciente de rupturas matrimoniales. Una, a mi modo de ver muy sencilla: Egoísmo. Cuando en una pareja cada uno busca su propio interés, las garantías de éxito son pocas. El amor es afirmación del otro, no búsqueda del beneficio propio, sino el de la persona amada. Un santo chileno de nuestros días definía el matrimonio cristiano como "una competencia en darse": justo la actitud contraria de muchas parejas jóvenes, que parecen competir por recibir.  No es una actitud exclusiva del matrimonio cristiano, sin duda, pues hay muchos matrimonios de personas no creyentes que son también estables y basados en la generosidad, pero me parece que la actitud de fondo de un cristiano, que base su compromiso en la generosidad y la apertura a la Gracia, tiene muchas más garantías de éxito. Parece que las cifras así lo comprueban. Frente al 65% del promedio general, entre los cristianos practicantes las tasas de ruptura apenas alcanzan el 3%. No es casualidad, cuando Dios fundamenta la unión entre hombre y mujer, dejan de ser 1+1 para ser 2 multiplicado por infinito.
 

lunes, 17 de junio de 2013

Argumentos digitales para el s.XXI

Hablaba estos días con un amigo periodista, y comentábamos la dificultad de compaginar la información sobre la actualidad con el análisis. Las "news" necesitan ser "nuevas", y al recibir noticias de tantos lugares, es difícil analizar las implicaciones que tienen. Ponemos casi en el mismo papel noticias que son efímeras con otras que pueden cambiar el sentido de la historia futura, porque nos falta perspectiva, porque tantas veces leemos de cosas que no conocemos con detalle y, lo que es peor, que tampoco conocen quienes se dedican a difundirlas. Por ejemplo, quien no haya estado nunca en Turquia o no conozca la historia turca, puede acabar analizando los sucesos que estos días ocurren en Estambul como un caso más de la llamada "primavera árabe", cuando me da la impresión de que tienen más bien poco que ver, aparte de que los turcos tienen poco que ver con el mundo cultural árabe.
Esa necesidad de entender mejor las realidades, tanto las inmediatas como, sobre todo, las más hondas, las que configuran los valores que mueven las sociedades, fue mi principal motivación para iniciar hace unos meses, con el apoyo de varios amigos, un proyecto editorial. Le denominamos "Digital Reasons" porque pretendíamos aportar razones de cierta hondura sobre esos temas de controversia social, y porque todos nuestros libros se publican en soporte digital, en suma son archivos que pueden leerse en cualquier pantalla: desde teléfonos móviles, hasta tabletas, ordenadores portátiles o de sobremesa.
Hasta ahora hemos publicado seis títulos sobre Ecologismo, Libertad Religiosa, Células Madre, Eutanasia infantil, El cristianismo en la Historia y El origen del Universo. Se encuentran en prensa otros sobre evolucionismo, judaísmo, inquisición, eutanasia, métodos naturales de fertilidad, ideología de género, labor social de la iglesia, feminismo, arte y Fe, y conversos del s. XX.
Pretendemos tratar estos temas desde una antropología cristiana, presentando también, con la mayor honestidad posible, los argumentos que otras visiones del ser humano aportan sobre los mismos, analizándolos con hondura y proponiendo razones que permitan superarlos. Nos sentimos continuadores de la obra intelectual de grandes intelectuales como Newman, Chesterton o Joseph Ratzinger, que dialogaron con la cultura de su tiempo desde un conocimiento profundo de la misma, con la convicción de quien busca honradamente la verdad y abre su razonamiento a la trascendencia. Nuestra principal inquietud es crear un proyecto cultural, que tenga amplio impacto en la formación de las ideas que lideren la sociedad en la que vivimos. Cada lector puede convertirse también en protagonista del libro, al facilitar sus propias ideas al autor y a otros lectores, a través de un blog interno para cada libro.
Presentamos el proyecto en un sencillo acto este jueves día 20 a las 8 de la tarde. Quienes esteis interesados en colaborar de alguna forma con el proyecto, no dudeis en escribirnos.

domingo, 9 de junio de 2013

Ecología humana

Hace pocos días fue el día mundial del medio-ambiente. Estamos en una encrucijada ambiental que requiere un cambio en nuestra manera de relacionarnos con la naturaleza. El equilibrio de la vida, el acceso justo a los recursos de la Tierra, la herencia a las generaciones futuras lo requieren urgentemente. Pero no sólo es la propia naturaleza quien sufre las consecuencias de nuestros desenfrenos, sino también nosotros mismos. El desequilibrio con el entorno es un reflejo del desequilibrio que media en nuestras relaciones mutuas, de la profunda crisis de valores que afecta a las relaciones sociales. Como indicaba el Papa Francisco en su última audiencia de los miércoles: "La persona humana está en peligro: (...)  lo que domina son las dinámicas de una economía y de unas finanzas carentes de ética. Lo que manda hoy no es el hombre: es el dinero, el dinero; la moneda manda. Y la tarea de custodiar la tierra, Dios Nuestro Padre la ha dado no al dinero, sino a nosotros: a los hombres y a las mujeres, ¡nosotros tenemos este deber! En cambio hombres y mujeres son sacrificados a los ídolos del beneficio y del consumo: es la «cultura del descarte». Si se estropea un computer es una tragedia, pero la pobreza, las necesidades, los dramas de tantas personas acaban por entrar en la normalidad. Si una noche de invierno, aquí cerca, en la vía Ottaviano por ejemplo, muere una persona, eso no es noticia. Si en tantas partes del mundo hay niños que no tienen qué comer, eso no es noticia, parece normal. ¡No puede ser así! Con todo, estas cosas entran en la normalidad: que algunas personas sin techo mueren de frío en la calle no es noticia. Al contrario, una bajada de diez puntos en las bolsas de algunas ciudades constituye una tragedia. Alguien que muere no es una noticia, ¡pero si bajan diez puntos las bolsas es una tragedia! Así las personas son descartadas, como si fueran residuos" (5 de junio de 2013).
Creo que es una expresión que emplearemos con frecuencia en el futuro: "la cultura del descarte", del usar y tirar, que aplicamos por igual a los envases del "burger" como a trabajadores que llevan quizá décadas sacando adelante una empresa.  Como consecuencia de ese consumismo irrelevante, que no da la felicidad, porque el ser humano no puede llenarse solo de cosas materiales, estamos perdiendo la sacralidad de la vida humana, como perdimos hace un par de siglos la sacralidad de la naturaleza: hemos olvidado que ambas nos exceden, que son Creaciones de Dios con un propósito: no somos quien para alterarlas.
Si perdemos de vista la ecología ambiental, también perderemos la humana y viceversa. "Esa «cultura del descarte» -proseguía el Papa- tiende a convertirse en mentalidad común, que contagia a todos. La vida humana, la persona, ya no es percibida como valor primario que hay que respetar y tutelar, especialmente si es pobre o discapacitada, si no sirve todavía —como el nascituro— o si ya no sirve —como el anciano—. (...) El consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento, al cual a veces ya no somos capaces de dar el justo valor, que va más allá de los meros parámetros económicos. ¡Pero recordemos bien que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre! Invito a todos a reflexionar sobre el problema de la pérdida y del desperdicio del alimento a fin de identificar vías y modos que, afrontando seriamente tal problemática, sean vehículo de solidaridad y de compartición con los más necesitados." (Miércoles 5 de junio de 2013).

domingo, 2 de junio de 2013

Una forma distinta de hacer política

No soy muy original si señalo que asistimos a una crisis que tiene facetas y raíces mucho más relevantes que la económica. Por tanto, las vías de escape no son, no pueden ser, sólo económicas, pues estaríamos sólo arañando la superficie. Necesitamos un orden distinto de valores, donde pongamos de nuevo en el centro al ser humano, que en algún momento de nuestra historia contemporánea se ha convertido de fin en medio. Un medio para el consumo, para la producción, para la política, para el ocio, incluso para el sostenimiento ambiental. Pero deberíamos recordar que el consumo está para atender nuestras necesidades (no nuestros caprichos), la producción para proveernos de esas necesidades, y la política un medio para conseguir que el mayor número de personas sean felices: porque tienen medios razonables para ganarse la vida, porque tienen una familia que les quiere, unos amigos a los que puede acudir, una educación que le hace más generoso, más solidario...
Me ha sorprendido el testimonio personal del presidente de Uruguay, José Mújica, un hombre con una vida intensa, que ha sabido llegar a la madurez valorando lo que realmente son valores, un político que es capaz de seguir conviviendo con su gente, de estar cerca, de conocer los problemas de los demás, de seguir viviendo en sencillez. El ejemplo de este señor, el del Papa Francisco, nos muestra que uno puede ser líder y seguir manteniendo sus principios incluso su forma sencilla de vivir.
Os dejo un enlace a la entrevista que hicieron a Mújica en el programa de los Desayunos de TVE. Hay muchas frases que valen para titulares: "Vivir mejor no es solo tener mas, sino ser más feliz", "Soy sobrio para tener más tiempo", "¿Quién está a favor del aborto?", "La guerra es un recurso prehistórico"

domingo, 26 de mayo de 2013

Ponle un "Guasap" a Dios


No soy original si digo que vivimos en la era de la comunicación: nunca ha sido tan sencillo comunicarse, podemos recibir y enviar información practicamente a cualquier punto de la superficie terrestre, e incluso al espacio exterior. Hace unos siglos, primaba la conversación "cara a cara", o -para los que tuvieran la fortuna de saber escribir- las cartas manuscritas, dirigidas habitualmente a otra persona. Ahora, además, podemos hablar por el teléfono fijo o el móvil, enviar un correo electrónico, un mensaje telefónico SMS, una video-conferencia, una charla "on line" (un chat), enviar o recibir un mensaje corto colectivo (Twit), o enviar noticias propias o ajenas a nuestra lista de "amigos" por el Facebook, Linked in, Twenty... y una larga lista de redes sociales. En fin, tenemos tantos medios de comunicación que estamos desbordados por la información que recibimos o enviamos, y es tal la proliferación de tecnologías para comunicarnos que estamos olvidando la importancia de hablar con quien tenemos enfrente.
A la larga lista de medios que antes he indicado se ha unido, reciente pero contundentemente, el famoso WhatsApp, "guasap" para los amigos, un ingenioso sistema de mensajes entre dispositivos móviles que por su facilidad, extensión y gratuidad, está re-emplazando a otras tecnologías que hacían furor apenas hace un par de años. Cuando voy a visitar a mis sobrinos, buena parte de mi estancia lo paso observando cómo leen y contestan "guasaps" o alguna otra herramienta electrónica, así que ahora en lugar de ir personalmente a verlos, les envío "guasaps" para enterarme mejor de cómo les va.
Puesto que para muchas personas ésta es la forma de comunicación que les resulta más atractiva, uno se plantea si no estaría bien sugerirle a Dios que pusiera también una cuenta de "guasap". Pero claro, como Dios está por encima de las naciones y las compañías telefónicas, tendría que tratarse de un número gratuito para cualquier lugar del mundo. Además, debería ser un sistema que tenga cobertura en cualquier sitio, ya estemos en un lugar apartado, como en medio de una ciudad. Como además hay todavía miles de millones de personas que no tienen ni "guasap", ni teléfono, o ni siquiera energía eléctrica con el que alimentar el teléfono, tendría que ser un sistema que permitiera enviar mensajes sin ningún aparato especial, para que los pobres no quedaran sin comunicación con Dios. No es fácil el invento, pero es posible. Ya está, de hecho, inventado. Basta decirle algo a Dios, con palabras o simplemente con el corazón, para estar seguros de que ha recibido el mensaje. En un sistema de mensajería excelente, funciona en cualquier lugar: en un templo, en nuestra casa, en la calle, en un paisaje maravilloso o en otro inmundo, en un día soleado de primavera o en otro aborrecible de invierno, en momentos de alegría o de bajón, en la juventud o en la vejez, en la salud o en la enfermedad... Dios siempre escucha, siempre recibe nuestros mensajes. Es un sistema de comunicación universal, gratuito, que no requiere saber nada ni tener casi nada. Sólo Fe, sólo darnos cuenta de que Dios está siempre a nuestro lado, que vela por nosotros, que nos quiere, aunque a veces parezca que la línea está cortada. Allí está El. Anímate a enviarle tus "guasaps" a Dios.

domingo, 19 de mayo de 2013

La persecución silenciosa

Estuve el pasado jueves en una conferencia sobre la libertad religiosa en el mundo, impartida por D. Carlos Carazo, responsable de promoción de "Ayuda a la Iglesia Necesitada", una entidad de la Iglesia Católica que pretende ayudar a los cristianos perseguidos en el mundo. Se calcula que hay 133 países en los que viola, de una forma u otra, la libertad religiosa. Desde la denegación de trabajo, la discriminación escolar o sanitaria, hasta la destrucción de templos, la prisión, la tortura o lo muerte, hay muchas personas que sufren a causa de su Fe. De ellos, se calcula que un 75% son cristianos. Occidente, que para muchos regímenes fundamentalistas es todavía sinónimo de cristiandad, contempla indiferente o ignorante las atrocidades que están pasando. En este mapa incluyo los países donde la libertad religiosa es amenazada, según el informe anual de la comisión sobre libertad religiosa de EE.UU. Como vemos, los problemas para practica la fe se dan en países islámicos fundamentalistas o con regímenes políticos autoritarios, con excepción de la India, donde el nacionalismo extremo está causando muchos problemas a los cristianos en el sureste del país.
Algunas cifras son tremendas: se calcula que hay más de 350 millones de cristianos que son discriminados o perseguidos por su fe; hace apenas dos años, casi 60 católicos iraquíes fueron asesinados en un ataque terrorista a la catedral de Bagdag; más de 80 iglesias catolicas fueron quemadas hace unos meses en Orissa (India); en Nigeria 16 cristianos han muerto en los últimos meses en ataques sectarios. El fundamentalismo islámico también está detrás de la quema de iglesias coptas en Egipto. En su versión más liviana, los países oficialmente musulmanes toleran a los cristianos, pero se prohíbe cualquier conversión y el proselitismo religioso se paga con la cárcel o la pena de muerte, como ha ocurrido recientemente en Irán o Pakistán.Como consecuencia de ello, los cristianos emigran de países que han tenido comunidades cristianas desde el s. I. Por ejemplo, casi 1 millón de católicos caldeos de Iraq han abandonado su país desde la invasión americana de 2003, a los que se suma el éxodo de los católicos arabes de Israel o Siria.
Otros regímenes totalitarios también persiguen a los cristianos. En China, los católicos fieles a Roma siguen en en las catacumbas, con múltiples obispos y sacerdotes encerrados en prisión. En el vídeo que os adjunto aparece un obispo católico chino que lleva más de 35 años en prisión o arresto domiciliario mostrando un crucifijo entre rejas. La situación no es mucho mejor en Vietnam, Myanmar y es dramática en Corea del Norte.
Aún son muchos los que mueren por sus convicciones religiosas. No les dejemos solos. Cuando menos se merecen nuestra oración, nuestro apoyo material y contribuir a la difusión de lo que está pasando. Mas allá del derecho a la vida y la alimentación, no hay otro derecho más básico que el de profesar la religión que uno considere verdadera: ningún estado puede gobernar en la conciencia de las personas.